TURES HOY (setiembre de 2018).


La comunidad de Los Ángeles de Santo Domingo de Heredia siempre ha tenido algo especial que llama la atención de propios y extraños, herencia quizás de las familias que han ido echando raíces en este lugar a través de los años y por qué no, de las comunidades indígenas que se instalaron por primera vez en estas tierras. Particularmente debemos resaltar el modo de ser amable, respetuoso y trabajador de los “Tureños de cepa”, el cuál quizás exploremos más a fondo en futuros comentarios.

Hoy somos testigos, al igual que en otros pueblos costarricenses, como el estilo de vida rural va dando paso a aspectos más urbanos. Por ejemplo, el desarrollo de nuevos proyectos habitacionales estilo condominio en antiguos cafetales, hijos y nietos de agricultores que eligen dedicarse a actividades desligadas de la tierra, y una disminución en el consumo de los productos autóctonos de la zona. Las mismas zonas de cultivo también se van transformando, específicamente plantaciones de café que son reemplazadas por innumerables hileras de tomatales, lo cual según afirman los otrora cafetaleros, resulta una actividad más rentable en el contexto económico actual.

Resulta difícil pensar en oponerse a estos y otros cambios, siempre y cuando éstos traigan consigo el bienestar para la mayoría y no sólo para unos cuantos. ¿Estamos dispuestos a permanecer vigilantes ante eventuales riesgos que impacten nuestros recursos naturales, calidad de vida y forma de ser? ¿Estaremos haciendo lo propio por conservar nuestros valores y tradiciones, pero con la mirada puesta siempre en el futuro? Exploremos juntos el significado de ser “Tureño” y enfrentemos los desafíos que tenemos por delante.

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